Justicia texana ejecutó a un mexicano, en nuevo desacato a justicia internacional

Edgar Tamayo Arias

Apenas y sobrevivió tres horas más de la hora pautada para su ejecución tras un recurso de apelación. Fué declarado muerto alrededor de las 9:30 p.m.

- Dallas: KUVN

Por: Francisco Trujillo

HUNTSVILLE, Texas - El gobierno de Texas ejecutó Anoche al mexicano Édgar Tamayo Arias mediante inyección letal, con lo que incurrió en un nuevo desacato a la justicia internacional y a las recomendaciones de organismos de derechos humanos.

La ejecución, programada en principio para las 18:00 horas locales (00:00 GMT del jueves), se retrasó más de tres horas luego que la defensa del mexicano interpuso una apelación de último momento ante la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos.

Tamayo, 46 años y originario de Miacatlán, estado de Morelos, fue declarado muerto a las 21:32 horas locales (03:30 GMT del jueves), 17 minutos después de que le fue inyectada la dosis letal de fármacos en la unidad carcelaria Walls, en Huntsville, al noroeste de Houston.

Reporteros que atestiguaron la ejecución informaron que Tamayo se negó a emitir una última declaración, permaneció todo el tiempo con los ojos cerrados y se limitó emitir un murmullo negativo cuando se le preguntó si deseaba decir algo.

El reo mexicano recibió enseguida la inyección de una dosis letal de pentobarbital que lo condujo a la muerte, dos décadas después de haber sido condenado a la pena capital por el asesinato del policía de Hosuton, Guy P. Gaddis, el 31 de enero de 1994.

La ejecución fue atestiguada por la madre del policía, Gayle Gaddis, sus hermanos Edwin y Gary, un tío y su cuñada.

El agente Gaddis tenía 24 años de edad al morir, estaba recién casado y dejó a su esposa embarazada de una niña.

Tamayo pidió que ninguno de sus familiares atestiguara la ejecución, para evitarles el sufrimiento de verlo morir.

Durante el proceso de ejecución, afuera de la prisión unos 10 policías de Houston vestidos de civil hicieron sonar sus motocicletas particulares para conmemorar que se estaba haciendo justicia a su compañero asesinado.

En el otro extremo del centro carcelario, unos 50 activistas en contra de la pena de muerte permanecieron durante horas congregados para protestar por la aplicación del castigo capital al mexicano.

Algunos familiares de Tamayo también se sumaron a los manifestantes, que realizaron oraciones y emitieron consignas contra las autoridades de Texas.

Tamayo se convirtió en el noveno mexicano ejecutado en Estados Unidos desde 1976, cuando se reactivó la pena de muerte en el país. Ocho han sido aplicadas en Texas y una en Virginia.

La ejecución coloca de nuevo a Texas en pleno desacato de acuerdos internacionales, pues volvió a hacer caso omiso de una petición formulada en 2004 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya.

Dicho organismo solicitó a Estados Unidos suspender la ejecución de Tamayo y la de otros reos mexicanos sentenciados a muerte, hasta que sus casos fueran revisados de nuevo.

En su fallo, la corte internacional dictaminó que Estados Unidos violó el Artículo 36 de la Convención de Viena de 1963, al no ofrecer a los mexicanos la posibilidad de acogerse a su derecho a asistencia diplomática "sin retraso" tras su detención.

Texas había ya antes ignorado el dictamen de la CIJ con la ejecución de los mexicanos José Ernesto Medellín en agosto de 2008 y de Humberto Leal en junio de 2011.

La ejecución de Tamayo se retrasó en forma inusual debido a que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos consideró al menos dos apelaciones.

La abogada de Tamayo, Sandra Babcock, indicó que no procedieron los recursos relacionados con la violación de los derechos consulares de su cliente ni sobre el presunto retraso mental del acusado.

"Hoy Texas ha mostrado nuevamente su desprecio absoluto por el estado de derecho y los compromisos de los Estados Unidos con los tratados", señaló Babcock.