Sin camino claro de solución a crisis migratoria

Crisis en la frontera

Crisis en la frontera

 

- Getty Images

DALLAS - A pesar de que esta semana se vislumbraron varias propuestas de solución a la oleada de menores migrantes, aún no se ve un camino claro a seguir para poner fin al flujo de migrantes que se registra por el sur de Texas.

La búsqueda de una salida a la crisis protagonizada principalmente por miles de menores no acompañados provenientes de Centroamérica, parece haberse atascado en la división partidista que persiste entre demócratas y republicanos y que ha caracterizado a Washington en los últimos años.

En tanto, decenas de miles de menores migrantes que han sido detenidos en los últimos meses tras cruzar la frontera en forma ilegal, aún esperan una solución a su situación, muchos acomodados en centros de detención y albergues que están siendo improvisados en bases militares, escuelas y otros lugares a lo largo y ancho del país.

La Casa Blanca ha calificado la situación de una “urgente” cuestión humanitaria creada por el clima de violencia que se registra en algunos países centroamericanos.

Los republicanos en cambio consideran que el presidente Barack Obama generó la crisis al detener hace dos años por orden ejecutiva las deportaciones de algunos jóvenes indocumentados y crear incentivos para que muchos más busquen ingresar a Estados Unidos.

La semana pasada Obama solicitó al Congreso la aprobación de tres mil 700 millones de dólares en gasto suplementario de emergencia para responder a la situación, la mitad del cual sería destinado al albergue y atención de los menores migrantes y sus familias.

El líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, respondió a la petición de recursos diciendo que “no se le otorgará un cheque en blanco” al presidente, al condicionar la aprobación de los fondos a que una sustancial parte de los mismos sea destinada a la seguridad fronteriza.

“Si nos fijamos en la solicitud del presidente, todo es más acerca de continuar lidiando con el problema. Tenemos que hacer algo acerca de cerrar la frontera y poner fin a este problema para que podamos empezar a pasar a las preguntas más importantes de la reforma de inmigración”, dijo Boehner.

Otro destacado republicano, el gobernador de Texas Rick Perry, quien se reunió con Obama el pasado miércoles para abordar el problema generado por el flujo de migrantes, ha dicho que los recursos solicitados por el presidente no van a funcionar para solucionar la crisis.

Perry argumentó que los 3.7 mil millones de dólares no servirán de mucho para frenar la ola migratoria porque la mayor parte de esos recursos no serían destinados a incrementar la seguridad fronteriza.

Perry, quien en 2011 buscó fallidamente la candidatura republicana a la presidencia, dijo que muy poco de ese dinero irá a parar a donde necesita.

“Menos del dos por ciento es para la seguridad fronteriza”, dijo Perry, quien cuestionó los motivos detrás de los recursos licitados por el presidente.

El gobernador de Texas ha urgido al presidente a enviar soldados de la Guardia Nacional a la frontera sur para ayudar a reforzar la seguridad en la zona, una cuestión que Obama dijo estaría abierto a considerar.

Otro asunto que pudiera dificultar el encontrar una solución a la crisis, es la diferencia sobre lo que se debe hacer con los menores que se encuentran ya en los albergues y centros de detención.

Perry y otros destacados republicanos han planteado la necesidad de repatriar de inmediato a los menores migrantes, porque el no hacerlo perpetúa el problema.

La Casa Blanca no se ha referido en forma directa a la posible deportación, más allá de haber indicado el estar de acuerdo en reformar una ley de 2008, que determina la forma en que el gobierno debe tratar a los menores migrantes no acompañados.

La Ley de Reautorización de Protección de Víctimas del Tráfico 2008, promulgada por el presidente del Partido Republicano George W. Bush en el último mes de su gobierno, distingue entre los menores indocumentados de países limítrofes -México y Canadá- y los de otros que no son contiguos.

En esencia, la diferencia consiste en deportar de inmediato a niños mexicanos y canadienses que carecen de estatus migratorio válido en la frontera, ya que aún estarían en su país de origen, frente a la celebración de una audiencia de deportación para aquellos procedentes de países no limítrofes.

Los republicanos y algunos demócratas dicen que tal procedimiento está obstruyendo y paralizando el sistema ante el creciente flujo de menores centroamericanos.

Obama, frustrado por la falta de cooperación a sus propuestas, ha cuestionado si los republicanos “¿son personas que están más interesadas en la política, o más interesados en resolver el problema””.